Pedacitos del mundo Esztertainment

En nuestra serie de entradas agrupadas bajo el título “Pedacitos del mundo Esztertainment” conocerás un poco más sobre nosotros, sobre nuestra historia, no solo nuestra filosofía sino también qué momentos importantes le han dado forma a Esztertainment. Con los “Pedacitos” te ofreceremos un vistazo detrás del telón para que nos conozcas mejor…

 

Pedacito #1 – ¿Cómo empezó todo?

“¡Quiero desayunar cada día con esta vista!” – me dije mientras contemplaba el panorama, sentada en una terraza de una casa cueva de Albaicín en el año 2012. Por esos días estaba visitando Granada como parte de un viaje por Andalucía planeado para desconectarme de mi vida corporativa, de las reuniones sin parar, del frenesí laboral sin sentido, y para escapar de algo que desde hace un buen rato ya no era mío, pues tenía la sensación de no ser útil, de no estar creando, de no estar “viviendo”.

“¿No vives?” – me preguntaban los que me conocían, entre sorprendidos y escépticos. “¿Cómo puedes decir que no vives, cuando viajas por el mundo cada mes, luego de haber visitado más de 30 países, hablando un nuevo idioma cada día? ¿Qué es eso, si no es vivir?”

Tenían razón en parte, pues yo había sacado el máximo provecho de mis viajes de trabajo aun en contra de las posibilidades: Noches enteras sin dormir después de un día intenso de trabajo para poder visitar Buenos Aires, participar en mi primera noche de tango y disfrutar las fiestas con la gente de la ciudad; o tener que levantarme a las 5 de la mañana para poder dar un paseo en Bondi Beach de Sídney antes de ir a la oficina a las 8; o ir a un concierto matutino de Train antes de una reunión en Times Square, y al terminar el día ir a Town Hall Theatre de Nueva York para escuchar a Buika, mi cantante favorita; o salir directamente a la nieve desde el sauna después de una reunión en Finlandia; o tomar el sol en Copacabana en Rio de Janeiro antes de volar a Sao Paulo; o nadar por la noche en La Barceloneta después de terminar una larga jornada de trabajo en Barcelona…

Se trataba de una lista infinita de experiencias. Tan larga, que no me había quedado tiempo ni de digerirla. Necesitaba un descanso. Pero no un descanso efímero como el que estaba disfrutando en aquella terraza, sino un descanso verdadero, un descanso de esa vida, sin desestimar todo lo que me dio, pero entendiendo que la mejor manera de seguir era no volviendo a ella…

 

Pedacito #2